La historia de Marisela Escobedo y la de muchas otras

«Ahora mi hija no está, pero estoy yo, señores, para hablar por ella y para defender sus derechos»

La historia de Rubí Frayre Escobedo inicia como muchas otras historias de violencia de género. Adolescente seducida por un hombre mayor que la aísla de la su familia y le impide salir del departamento que comparten, controla su vida y cuando ella amenaza con dejarlo la asesina.

La historia de su madre, Marisela Escobedo, es la de muchas otras madres, hermanas hijas, padres y familiares que buscan seguir los causes legales para obtener justicia para sus familiares asesinadas y se topan con un sistema que las ignora y abandona.

El documental «Las tres muertes de Marisela Escobedo» que se estrenó en Netflix este fin de semana retrata la lucha de esta madre y activista por lograr justicia para su hija y cómo al final el estado la abandonó y fue asesinada frente al propio Palacio de Gobierno de Chihuahua.

¿Es un documental necesario?

Ver el documental requirió un poco de valor por mi parte. Quizá no recordaba detalles del caso, pero sin duda seguía en mi memoria el grito desgarrador que profirió cuando tres jueces absolvieron a Sergio Barraza por el feminicidio de su hija y que los noticieros difundieron en su momento, así que sabía que me encontraría con algo que me dolería. Y así fue.

Pero porque precisamente la historia de Marisela es la misma que la de muchas otras madres que luchan por justicia para sus hijas y exhibe la manera en la que al sistema no les importa es que sí es necesario.

Cuando Rubí desapareció, la policía se negó a investigar. Cuando Marisela localizó al feminicida y fue capturado, los jueces lo absolvieron. Cuando lo encuentra nuevamente, la policía no hace su trabajo. Y cuando Barraza entra las filas de los Zetas, las autoridades la dejan desprotegida. Y aun después de muerta, fallan en brindarle justicia porque para ellos al estar muertos los involucrados ya lo consideran un caso cerrado, sin importarles que al que señalaron como responsable de su asesinato en realidad fuera inocente. Y hablamos de un caso mediático, no lo olvidemos. Imagínense cómo será en casos que no reciben atención de la prensa.

Pero a pesar de todo ello, «Las tres muertes de Marisela Escobedo» también es una historia de amor. De Marisela para su familia, y a la inversa, para su hija, para su esperanza de que el feminicidio de Rubí fuera el último.